Psicoterapia - Desarrollo del Bienestar - Relaciones Humanas

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¿Cuándo hay que decir SÍ y cuándo hay que decir NO a nuestros hijos? La importancia de poner límites.

Poner límites no es sinónimo de castigo sino de aprendizaje, de amor y de respeto hacia nuestros hijos. Los límites los hacen crecer y forman parte de su correcto desarrollo.  
En el momento de establecer qué límites hay que poner es muy importante tener en cuenta la edad y el nivel madurativo de nuestro hijo, ajustando el tipo de discurso y las consecuencias a cada situación y a cada niño i/o adolescente.  

Puede resultar beneficioso anticiparnos a la situación conflictiva y ser coherentes con las normas que marcamos como padres, haciendo que los niños las respeten y, sobretodo, respetándolas nosotros también. 

Una actitud positiva en relación a las normas es la que se focaliza en remarcar aquello que sí es correcto hacer - lo que se puede hacer o cómo es correcto hacerlo -, en vez verbalizar continuamente todo aquello que no pueden hacer. 

En el momento de reprobar un comportamiento no conviene imponer castigos imposibles, pues es probable que no los podamos cumplir ni nosotros como padres ni el niño. Es importante que los niños y adolescentes conozcan las consecuencias naturales que se producen cuando hacemos o no hacemos alguna cosa (por ejemplo: cuando un niño/a no quiere hacer los deberes tendrá que ir al colegio al día siguiente y explicarlo él mismo). De esta manera estaremos gestionando también el sentido de la responsabilidad.  

Cuando llega la adolescencia continua siendo imprescindible poner límites. No sólo los necesitan sino que los hacen sentir queridos y valorados por contradictorio que parezca. El razonamiento podría ser "porque me interesa lo que haces y quiero tu bienestar te marco hasta dónde puedes llegar". Por otro lado, debemos ser coherentes y darles también cierto control sobre su propia vida.  

Resumiendo, podríamos afirmar que adquirir herramientas y estrategias para establecer unos límites adecuados con nuestros hijos nos hará más felices y representará un mejor desarrollo psicoemocional para ellos. 

Marta Pérez Ordóñez