Psicoterapia - Desarrollo del Bienestar - Relaciones Humanas

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Importancia histórica de la infancia personal

Como decía Freud."...la negativa a tener en cuenta la importancia histórica de la infancia humana sólo puede deberse a la aversión y la represión emocional profunda y universal..."

Aquellas acciones que nos llevan a la realidad social, política y económica actual son debidas a decisiones tomadas por los líderes y seguidos o engullidos por las masas. Esos líderes y esas masas crean sus discursos y sus acciones en base a unas historias personales vividas cuyas raíces fueron sembradas muy temprana edad en la infancia, en ocasiones ya transportadas en el ADN.

Esa "Naturaleza Humana" adulta esta fundamentada en los "residuos emocionales infantiles" que traspasamos a la adolescencia , más tarde a la juventud y a la edad adulta. En la mayoría de los casos no queremos darnos cuenta de ello. Hacerlo, significaría muy posiblemente reconocer cuanto de producto "invernadero" somos. Nos hemos preocupado en muchas ocasiones de "parecer" maduros con mucha luz artificial y poco sabor, poco sentir.

Hasta que no percibamos que somos hombres y mujeres que en la mayoría de los casos tomamos nuestras decisiones a través de los anhelos infantiles no cubiertos, seguiremos en una sociedad "infantilista". Una sociedad de hombres y mujeres que no han integrado al niño/a que habita en él haciéndose responsable de todos sus anhelos y que por el contrario los proyectamos en un adversario, el poder, el dinero, el éxito, y lo que es más jodido, en nuestros propios hijos perpetuando de esta manera la frustración y el sufrimiento en la siguiente generación.

Para despertar hay que ir a buscar al niño/a que habita en nosotros porque es en él/ella donde esta la clave de nuestra historia y en lo profundo quien mueve los hilos de nuestras decisiones personales ahora– porque no hay duda de que todas las decisiones son personales - y atienden a necesidades personales.

En estas fotografías tenía, tengo 5 años. Ya entonces me encantaba preguntar, hablar, escuchar (en orden distinto según el momento) las historias de los otros. Hoy pregunto, hablo y escucho a esa pequeña parte mía y siento un profundo cariño y agradecimiento por ella. Me despierta una ternura especial su inocencia. Me encanta re-descubrirla y re-descubrirme. 

Me quedo embobada mirando como se muestra el sentido de mi vida en estos momentos en su recuerdo.