Psicoterapia - Desarrollo del Bienestar - Relaciones Humanas

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Por favor, que paren el mundo que me quiero bajar!!

Muy posiblemente, esa es la sensación de la persona que entra en un estado de depresión. (La depresión del latín depressus, que significa "abatido""derribado"). 

En alguna ocasión lo que ocurre es que uno "para" el mundo, su mundo, para no padecer más la sensación de no poder continuar cargando con él. Claro está que el mundo en este sentido, es uno mismo, es su vida. 

En otras ocasiones, lo ponemos en pausa, anestesiando cualquier sensación que nos pueda hacer seguir cayendo en ese abatimiento. 

En otras el mundo no se para y seguimos intentando no perder el paso, pero nuestro cuerpo no nos ayuda, es como si estuvieramos en reserva de gasolina y no sabemos en que momento nos dejará tirados. 

Existen otras miradas como la de la psiquiatra Adriana Schnake ....... que asigna a la depresión una carga de omnipotencia. En su libro “la voz del síntoma” (editorial cuatro vientos), relata que igual que existe una parte que es la del abatido, la del depresivo que se refleja en ese momento, hay otra parte que está igual de “tocada”, que es la que se sobrepasa en su falta de límites y siempre cree poder más que el resto. Sería como si en la misma medida que está el abatido, se encuenta el exigente. 

Sería interesante ver que ocurre entre estas dos partes, que distancia hay entre ambas y si al estirar la cuerda de una forzamos la cuerda de la otra. En este caso creo que sería bueno ver cuantos “deberías, tendrías...”forman parte de nuestro lenguaje y en que tamaño se constituyen.

Si mi debería es muy grande, es posible que en esa medida si no lo consigo, me sienta derrotado. Si mi experiencia traumàtica vivida es muy significante (de mucho peso emocional), en esa medida, podrá estar el abatimiento. También el tiempo trasncurrido, haya podido servir para retroalimentar aquellas vivencias no resueltas...

Como simple observadora, también me atrevería a decir que el nombre del “deprimido” lo banalizamos y en ocasiones lo utilizamos demasiado alegremente. Rápidamente decimos, estoy deprimido, baja por depresión... y eso nos hace poderosos en cuanto a la manipulación del entorno en el que estamos. Esa sería en líneas generales la intención positiva que tiene el comportamiento depresivo, no hacerse cargo, no hacerse responsable de su propia vida y no querer mirar que tipo de piedra, color, tamaño.., en que momento, situación, condiciones... entro en su zapato y no le deja llevar el ritmo del mundo, de su mundo. 

Una pregunta que uno puede hacerse como un principio de “investigar” sería ¿qué intención positiva puede tener este estado de ánimo para que halla tomado las riendas y le haya dado el papel de actor principal de mi vida?. 

Estos son simplemente pequeños apuntes, con la intención de abrir nuevas miradas al replanteamiento de lo que nos ocurre...

Gracias. 

Patrícia