Psicoterapia - Desarrollo del Bienestar - Relaciones Humanas

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Respirar o no respirar

Wilhelm Reich, reconocido y al mismo tiempo marginado psicoanalista, se dio cuenta que cuando una persona no quiere expresar sus emociones contrae y bloquea su cuerpo en lo que llamó "coraza muscular" y disminuye la respiración. 

Disminuyendo al máximo la respiración reprimimos las emociones, nos las guardamos. Y citamos algunos textos de Reich: "al respirar profundamente aparecen en el abdomen los sentimientos fuentes de placer o ansiedad". 

"La espiración profunda produce una actitud de entrega (sexual)". “Al contener la respiración en la relación sexual por la incapacidad de entrega, se inhibe el orgasmo”. No olvidemos, como hemos dicho antes, que la respiración profunda nos ayuda a abandonarnos y entregarnos al otro.

Disminuimos la respiración cuando no nos permitimos ser espontáneos y transparentes por el miedo a que dejen de querernos o nos rechacen. Un niño que se ve amenazado por la agresiva mano del adulto, deja de respirar, y al mismo tiempo deja de expresar aquello que no le “gusta” al adulto. La respiración entrecortada es una señal de miedo o amenaza. De la misma manera el adulto deja con frecuencia de respirar y se guarda así sus sentimientos. Disminuyendo la capacidad respiratoria “aguantamos” mejor o nos resignamos a la forma de vida actual. No nos dejan respirar, o no nos dejamos respirar.

La mayoría de las personas apenas respiran lo suficiente para no “ahogarse”. Y eso puede empeorar aún más cuando están nerviosos, preocupados, con miedo, tristes, rabia... pues todas estas emocionas cortan, entrecortan , disminuyen y dificultan la respiración. 

El humo del tabaco también disminuye la entrada de aire sano en el organismo y puede ser una manera de adormecer los sentimientos y las emociones. Muchas personas fuman cuando están inquietos para “adormecer” sus nervios.

Ejercicio respiratorios

El mejor de los ejercicios respiratorios no es nada complicado, pero al mismo tiempo requiere atención y consciencia. El mejor ejercicio respiratorio es darnos cuenta cuando y por qué dejamos de respirar. A lo largo del día nos podemos preguntar si estamos respirando relajadamente o no. Yo me hago a mí mismo con mucha frecuencia la pregunta: ¿Karmelo estás respirando? y eso me ayuda a ser consciente de si verdaderamente estoy dejando de respirar por debajo de mis posibilidades.

Hay algunos buenos ejercicios respiratorios instintivos que el cuerpo los realiza por sí mismo cuando los necesita: el hipo, el bostezo, la risa, la carcajada, el suspiro, la tos, el estornudo. 

Cuando cortamos el hipo, con susto o sin él, evitamos que el músculo más importante de la respiración, el diafragma se “suelte”. El diafragma es un gran músculo que en forma de paraguas abierto se localiza a la altura de la boca del estómago, separando el pecho del abdomen, y hace expandir los pulmones en la inspiración. Cuando sufrimos alteraciones emocionales con frecuencia se bloquea, dejamos de respirar y sentimos un “nudo en la boca del estómago”.

El bostezo es un buen ejercicio que da lugar a una inspiración profunda, produce un aumento de la oxigenación del cuerpo, nos ayuda a relajarnos  y carga de energía el cuerpo. No hay más que ver los ojos brillantes de alguien que acaba de abrir bien la boca. Todavía no encuentro explicación al hecho de que no permitamos que nuestro cuerpo “bostece”. ¿Por qué es un gesto de mala educación?, porque lo dice la mayoría...¿por qué nos tapamos la boca al bostezar?, ¿tenemos algo que esconder?...El bostezo despierta a la persona en el sentido más amplio de la palabra.

La risa en un mundo tan serio es una buena terapia: suelta el diafragma, libera la respiración y además da gusto. La carcajada tiene el mismo efecto.

El suspiro es un intento corporal que nos ayuda a aceptar lo inevitable y relajar el cuerpo  con la espiración profunda. Mientras el bostezo amplía la capacidad inspiratoria del cuerpo, el suspiro hace lo mismo con la capacidad de espiración. El primero nos ayuda a revitalizar momentáneamente el organismo y el segundo a relajarlo.

La tos y el estornudo nos ayudan a limpiar las vías respiratorias de polvo, flemas, moco, etc.

La respiración es un trabajo totalmente rítmico del  organismo, que a diferencia de otras funciones corporales internas (digestión, filtro de sangre por los riñones, latidos cardíacos) puede ser influenciada totalmente por la voluntad. Conscientemente podemos hacer una respiración más profunda y tranquila, lenta. Por el contrario no influimos tan directamente sobre los latidos cardíacos, la digestión o la limpieza de la sangre por los riñones.. 

Si respiramos más conscientemente y de forma voluntaria “recuperaremos” la respiración profunda. Cuando un acto como este es repetido de forma consciente miles de veces,  puede “grabarse” con más facilidad en el subconsciente y surgir más tarde  de forma mas automática. 

Respira y vive. Salud-os.

Fuente: Dr. Karmelo Bizkarra