Psicoterapia - Desarrollo del Bienestar - Relaciones Humanas

Creemos en las personas y en su capacidad para protagonizar y gestionar sus propios cambios

Artículos (+)

 

¿Todos sufrimos de lo mismo? ¿Hay un sufrimiento común? 


No importa si emigramos o si permanecemos siempre en el mismo lugar. 
Si tenemos trabajo o no. Si vivimos en pareja o solos. Los seres humanos sufrimos  las mismas necesidades: ser reconocido, valorado, querido. 
  

Y ese dolor ocurre y/o lo vivimos a muy temprana edad.
Y nos vamos con esa mochila…, más o menos llena, y hacemos nuestra particular excursión…, la de nuestra vida.   

En esa primera llenada de mochila, los sentimientos son muy primarios, muy profundos. Tiene que ver con que la experiencia que grabamos es lo que sentimos, más allá de lo que razonamos, que se encuentra poco desarrollado a esa temprana edad.    

En esa profundidad se encuentra el sentido real de lo que vivimos en ese momento, en ocasiones tan doloroso que nos hace de una vulnerabilidad que pone en peligro nuestra propia existencia. De ahí que nos anestesiemos no sintiendo, y muy posiblemente más adelante lo disfracemos en una queja (no lo han hecho bien… no ha sido suficiente… no puedo… no quiero mirar), que nos permite poner fuera algo que internamente nos es muy difícil sostener.
Ciertamente partimos de nuestra propia vivencia, nuestra propia realidad según nuestro mapa, más allá de si fue así o no, así lo vivimos, así lo interiorizamos y así lo llevamos con nosotros.   

Creo que ese dolor tiene que ver con un dolor del alma, un dolor que atenta contra la identidad, contra la esencia de la persona, más allá de su comportamiento, siendo muy posiblemente este, el resultado de ese dolor no resuelto.    

Aquí cabría diferenciar como una pauta para la observación entre el “SOY” y el “HAGO”.  
El “SOY” tiene que ver con la identidad, con su esencia del ser.
El "HAGO" tiene que ver con el comportamiento, la respuesta a los estímulos externos. 

De ahí podríamos darnos cuenta de la importancia de discernir entre los diferentes dolores: 
Dolor del alma, es ese que tiene que ver con la identidad (valores), con lo que soy, con ser reconocido, valorado, querido. Ese dolor que se va transformando según el contexto en el que vivimos en cada momento, pero que cuando uno lo mira se da cuenta que tiene casi la misma edad que el mismo/a. 
Dolor del "hago" (actitud) tiene que ver con lo que hago, y su compensación o recriminación en el mismo plano. 
Aquí es donde a veces y de forma natural (entiendase como natural de forma automática, como algo aprendido) en muchas ocasiones lo que ocurre es que ante un mal comportamiento, los padres hacen/hacemos una reprobación hacia la identidad (valores) y la importancia que tiene esa respuesta en la vida de nuestros hijos/as, de la misma manera que anteriormente vivimos nosotros en nuestra propia experiencia. 

Frases como "Nunca llegaras a ser nadie, si no haces lo que te digo", "No has recogido los juguetes y ya no te quiero", "Tienes mal genio y te vas a quedar solo/a en la vida", "La mama/papa ya no te quiern porque los has hecho enfadar", "tu hermano si que es bueno, y tu eres la oveja negra de la familia", .... hacen que uno sienta que en la vida los "derechos vitales" de la persona a ser reconocido, valorado y querido simplemente por ser, se pongan en cuestionamiento y que tengas que "hacer" para lograr esos derechos. 


Gracias. 

Patrícia